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{EL DIVAN DEL PSICOANALISTA}

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FELIZ NO-ENTREVISTA

La incompetencia y la desidia general de las consultoras de Recursos Humanos en general, y de las dedicadas al mundo de la tecnología en particular, está alcanzando niveles insospechados de excelencia.

De todos los caminos que Peters definió en su libro sobre la búsqueda de la excelencia empresarial, ocultó uno que bien podría haber colocado en la cúspide de su sistema. Y este es el de la excelencia por la máxima incompetencia.

Me llaman ayer de una consultora, de la cual de momento no voy a dar el nombre hasta que acabe el "proceso de selección". Pongamos que se llama "Giliposhas Consulting".

Una señorita muy amable me comenta que están buscando un administrador de bases de datos con experiencia en elaboración de informes, Crystal Reports, Data Mining y amplio bagaje en entornos de Recursos Humanos. El puesto está hecho para mí, pienso. Además de informático soy psicólogo y tengo un Master en Organización de Empresas y Recursos Humanos, así que desde mis más de 10 años de experiencia como administrador de bases de datos elaborando informes y analizando datos de todo tipo estoy que salto ante la oportunidad de poder ejercer en tan extraño y mixto perfil todas mis mejores capacidades.

De modo que accedo a que se me requiera en cualquier momento para una entrevista. Cosa que no tengo que esperar mucho a que suceda, dado que esa misma tarde recibo un email muy sucinto, muy concreto, donde sin preámbulo ninguno, sin introducción ninguna, sin saludo tampoco, se me remite una cita de Google Calendar, con una tal Ana Bolizante (doy nombres evidentemente ficticios), 10 de la mañana, y un teléfono de contacto. Ni la dirección, ni nada más. Solo el nombre de la empresa: Torito-Bravo-Tiene-Botines-y-no-va-descalzo. S.L.

Así que pienso: ¡demonios! ¿para qué está San Google? Abro el navegador y busco el nombre de la empresa. Evidentemente con ese nombre tan particular no hay error posible. Encuentro la dirección de sus oficinas centrales en Madrid y ni corto ni perezoso me presento a las 10 horas con mis mejores galas.

La cosa comienza a torcerse cuando llego a la recepción. No existe ninguna Ana bolizante en la empresa Torito-Bravo S.L. El guarda de seguridad revisa sus carpetas con empleados y no logra encontrar a ninguna señorita Bolizante, ni mucho menos que se llame Ana. Busca Ana Conda, a ver si hay suerte. No la hay. Ninguna Ana en Torito-Bravo S.L. El guarda termina llamando a la recepcionista de la empresa y algo debe de cuadrar porque me dicen que si, que es correcto, que espere a que me vengan a recibir.
Ya más tranquilo, pienso que Ana Bolizante es tan nueva en la empresa que ni siguiera está en las listas del guarda de seguridad. Espero unos 10 minutos y viene una amable señorita, que se pone a hablar con la chica que hay a mi lado, agarran y se van.

El guarda de seguridad pega un grito: "¡Maruja!, que este señor te está esperando".
La tal Maruja Jarrón, pone cara de susto, y dice: "¿cómo?"
- Que tienes una reunión con este señor
- No, tengo una entrevista con esta señorita.

Yo ya empiezo a ver estrellitas en los límites de mi visión periférica y cuando empiezo a ver estrellitas en los límites de mi visión periférica lo siguiente es tener los ojos inyectados en sangre y unas urgentes ganas de asesinar a alguien con mis propias manos.

Me acerco, hablo con Maruja Jarrón en estos términos:

- Disculpe pero ustedes, por medio de "Giliposhas Consulting" me han requerido para un puesto de Administrador de Bases de Datos con background en RRHH (los palabros técnicos en mi caso son para ocultar la cólera)
- Estoo, me temo que ha habido una confusión. ¿cual es su apellido?
- se-me-están-empezando-a-inflar, Carlos Cojones
- Pues no se. ¿Usted por quién pregunta?
- Tengo cita con Ana Bolizante, me han mandado un mail citándome en las oficinas de Torito-Bravo S.L. a las 10 y este teléfono de contacto.

En ese preciso momento, la otra chica pega un grito desaforado y dice:
- ¡ESE ES MI TELEFONO!

-"¿cómo?", decimos Maruja Jarrón y yo mismo en estéreo.

- SI, QUE ESE ES MI TELÉFONO.

- "¿cómo te llamas bonita?", inquiero con toda la amabilidad y la ironía de que soy capaz, porque la niña era un callo malayo.

- "Ana Bolizante", contesta la chica en un susurro.

Lo que sigue no tiene desperdicio. Todo el mundo pidiendo perdón. Bajó hasta el subdirector de la citada "Giliposhas Consulting", que por casualidad estaba en las oficinas de "Torito-Bravo" para pedir "sus más sinceras disculpas por el error". Toda una retahila de lugares comunes. Que si esto nunca me ha pasado en los más de 20 años que llevo en el negocio, que si nosotros llevamos un estricto control de calidad en nuestros procedimientos, que si no entendemos cómo ha podido pasar....

Yo sí entiendo cómo ha podido pasar, señor Giliposhas. Básicamente se trata de la suma de la incompetencia de los jefes añadida al salario escaso y muchas horas de sus empleados.

Decidí tomármelo con humor, pero cuando la última frase del director de "Giliposhas Consulting" fué: "No tenga usted una mala imagen de nosotros, que somos una empresa seria", lo siguiente que hice fué palparme la cartera.

La frase "somos una empresa seria" es una de las que normalmente me hacen temer lo peor.

2010-05-12 13:27 | 0 Comentarios


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